"Mientras yo tenga vida, mi función es luchar contra el error religioso, la mentira en el plano de lo sacro y el Padre de la Mentira. Sin eso, no puedo salvar mi alma, ni me es lícito dormir, ni comer siquiera." (Padre Leonardo Castellani)

domingo, 22 de noviembre de 2020

"Si vemos el error en la Iglesia presentarse como una doctrina divina, debemos dejar la perversidad judía" (San Jerónimo - Último domingo después de Pentecostés)

Dominica XXIV et Ultima Post Pentecosten - Último domingo después de Pentecostés 

El asedio y destrucción de Jerusalén por los romanos bajo el mando de Tito, 70 d.C.
David Roberts - 1850

†     Sequéntia sancti Evangélii secúundum Matthæum ( Matthew XXIV: 15-35)

Del Evangelio según san Mateo:

«En aquel  tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado. Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días. «Entonces, si alguno os dice: «Mirad, el Cristo está aquí o allí , no lo creáis. Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes señales y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho! «Así que si os dicen: «Está en el desierto», no salgáis; «Está en los aposentos», no lo creáis. Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres. «Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria. El enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro. «De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.»

Juicio Final 

Homilía de San Jerónimo, Presbítero.

Com. sobre S. Mateo, libro 4.

La invitación a comprender, indica que la profecía no carece de misterio. Dice Daniel: “Y a la mitad de esta semana cesarán las hostias y los sacrificios, y estará en el Templo la abominación de la desolación, y durará la desolación hasta la consumación y el fin del mundo”. Y el Apóstol: “Y el hombre del pecado, y de la oposición, se opondrá a Dios, y se alzará contra todo lo que se llama Dios, o se adora, hasta llegar a poner su asiento en el templo de Dios, dando a entender que es Dios”. Y vendrá acompañado del poder de Satanás, para hacer perecer e inducir a apartarse de Dios a los que lo acojan.

 Esto puede entenderse, o del Anticristo, o de la imagen del César que Pilatos hizo colocar en el templo, o de la estatua ecuestre de Adriano, aún hoy emplazada en el Santo de los Santos. Como en el Antiguo Testamento la palabra abominación significa ídolo, por esto se añade “abominación de la desolación”, ya que el ídolo fue colocado en el Templo arruinado y destruido.

“Abominación de la desolación” puede significar doctrina perversa. Si vemos el error en el lugar santo, en la Iglesia, presentarse como una doctrina divina, debemos huir de Judea a las montañas, esto es, dejar “la letra que mata” y la perversidad judía, acercándonos a las colinas eternas, y mantenernos sobre el techo y sobre la azotea, adonde no pueden llegar los dardos inflamados del demonio; no bajar a recoger nada de la casa de nuestra vida primera; antes bien, sembrar en el campo de las Sagradas Escrituras a fin de recoger sus frutos; no recoger una segunda túnica, ya que a los Apóstoles les está prohibido poseerla.

(Breviario Romano) 

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