"Esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras." (Apóstol S. Pablo, 2 Cor. XI, 13-15)

viernes, 30 de octubre de 2020

Las Setenta Semanas de Daniel

 Las Setenta Semanas de Daniel

En Gloria y Majestad: http://engloriaymajestad.blogspot.com/[1]

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Las Profecías Bíblicas

 Bibliografía: leer al menos el comentario de Straubinger a todo el cap. IX de Daniel para tener una idea somera de las diferentes exégesis.

 

Las Profecías del A.T. están dispersas por todas partes, pero parece que Dios ha querido reunirlas en su mayoría en el único libro profético del N.T.: el Apocalipsis.

 

Pero esto, a su vez, parece presentar muchas dificultades ya que se trata de un libro de 22 capítulos lleno de simbolismos.

 

Pero Dios nos ha simplificado aún más este problema al darnos un resumen del Apocalipsis en su Discurso Parusíaco (Mt. 24; Mc. XIII y Lc. XXI), reduciendo la profecía a un solo capítulo.

 

Pero, como aun ésto presenta numerosas dificultades, Dios ha condescendido aún más con nuestra fragilidad y creo que encerró toda la Profecía en 4 versículos de Daniel. Los últimos 4 versículos del capítulo IX, conocidos como la profecía de las LXX Semanas.

 

Así, pues, Dios ha pasado de muchos libros a un solo; luego a un solo capítulo, y por último a un par de versículos.

 

Y esto parece probarse, entre otras razones porque ha estructurado el Discurso Parusíaco y el Apocalipsis conforme a las LXX Semanas.

 

Las causas de los errores en la exégesis del Apoc y Disc. Parusíaco está en una mala interpretación de las LXX Semanas o, dicho de otra manera: según sea la interpretación que uno le dé a las LXX Semanas, será la exégesis de las otras dos profecías; y esto es algo que se ve siempre, tarde o temprano.

 

De todo lo cual se sigue que hay que comenzar por estudiar las LXX Semanas, aunque sin dudas es preciso tener un conocimiento al menos general de toda la Biblia.

 

1) LXX Semanas

 

Un poco de historia:

 

Hacia el año 605 a.C., Dios llevó en cautiverio a Israel a la ciudad de Babilonia. El capítulo IX comienza afirmando que Daniel estaba leyendo a Jeremías, quien había profetizado una duración de 70 años de cautiverio, y como los 70 años ya estaban llegando a su fin, entonces Daniel irrumpe en una hermosa oración pidiendo a Dios que, a pesar de los pecados de su pueblo, cumpla su promesa. Cuando aún estaba rezando, se le apareció el Arcángel San Gabriel y le anunció esta famosa profecía.

 

Esta profecía, extremadamente resumida, tiene un contenido riquísimo: edicto de Artajerjes II, reedificación de Jerusalén, guerras contra Jerusalén, venida del Mesías, entrada triunfal el domingo de Ramos, muerte del Mesías, destrucción del Templo, destrucción del imperio Romano, guerras, conversión de los judíos, reconstrucción del Templo, aparición y destrucción del Anticristo.

 

Principios para tener en cuenta a la hora de interpretar la profecía de Daniel:

 

1) Cada semana = 7 años.

 

2) Es una profecía directamente Mesiánica, es decir, mira al Mesías y a su obra.

 

3)Profecía judía: Es decir, mira a Israel y no a la Iglesia, de lo cual se sigue como consecuencia necesaria que el cómputo de las Semanas avanza mientras Israel es el Pueblo de Dios, e inversamente, se detiene, cuando rechaza al Mesías.

 

4) Cuádruple división:

 

- 7 Semanas.

 

- 62 Semanas

 

- Intervalo

 

- 1 Semana: dividida en dos partes iguales.

 

jueves, 29 de octubre de 2020

Bergoglio y la Guerra Social - Antonio Caponnetto

 BERGOGLIO Y LA GUERRA SOCIAL [1]

Por Antonio Caponnetto

-La Argentina –lo digo pensando en algún observador extranjero que necesitara saberlo- tiene problemas de todo tipo. Pero en los últimos años hay dos que le han sido “instalados” por la fuerza, y que merecerían algunos comentarios. Nos referimos al terrorismo mapuche y a la campaña sistemática de usurpación de tierras, campos o propiedades,tanto rurales como urbanas.

-Escapa a estas pocas líneas cualquier pretensión analítica, pero digamos que ambos problemas mencionados poseen, entre otros, el común denominador del recurso a la violencia; perfectamente pensada, planificada y ejecutada por distintas agrupaciones de izquierda, que llevan a cabo así la llamada “guerra social”, diseñada ya, principalmenge en el Foro de San Pablo. Cuando decimos “agrupaciones de izquierda”, nos vemos obligados a incluir, dolorosamente, a ciertos sectores de la Iglesia Católica, con cargos jerárquicos relevantes, que de un modo explícito apoyan estos reclamos revolucionarios, y se ponen de su parte invocando indebidamente la llamada “opción preferencial por los pobres”. Escribimos “indebidamente”, porque,en rigor,no son los pobres genuinos los que se dedican al latrocinio  y a las actividades terroristas, sino  un lumpen rentado y subsidiado expresamente para provocar la anarquía como  programa ideológico.

-Este lumpen llevado a sobreactuar con furia frenética sus apariciones tiene como visibles y explícitos responsables a los llamados “Movimientos Populares y Sociales”. Son varios, repartidos en distintos países del mundo, y por supuesto en el nuestro existe más de uno. Pero en este momento su dirigente más escandaloso y vergonzante se llama Juan Grabois. Su prontuario es frondoso, sus actuaciones delictivas se consuman con impunidad y su afinidad con el actual gobierno es formal y expresa, aunque no está libre de fluctuaciones y de calculadas ambigüedades. Grabois fogonea por igual el vandalismo mapuche y las ocupaciones ilegales de territorios  privados o estatales. Y estos datos no son secretos ni hay que estar averiguándolos mediante algún equipo detectivesco. Son hechos que suceden con lenidad a la vista de todos, y que el mismo agitador los da a conocer con orgullo a través de las redes sociales. Cómo será el grado de descomposición al que hemos llegado que, mientras escribimos estas líneas, el Gobierno anuncia la entrega de una abultada suma de dinero mensual a los confiscadores y usurpadores de tierras, con tal de disuadirlos de su conducta. Un dinero que supera el que gana hoy en el país un honrado proletario.

-Hasta aquí todo lo narrado resulta gravísimo, sobre todo por la falta absoluta de frenos, castigos o de legítimas represiones por parte del Poder Ejecutivo y del Poder Judicial de la Argentina. Las Fuerzas Públicas tienen las manos atadas; y si en ocasiones, como en el día de hoy, se les permite actuar, el protocolo represivo es absurdo, y el agravio que reciben a cambio es enorme. Ni hablemos de las agresiones físicas y de las sanciones políticas. Pero insistimos: todo lo narrado sería gravísimo si no se le sumara, para potenciar la demencia, el hecho inicuo de que Bergoglio apoya públicamente al precitado delincuente Grabois. No sólo lo apoya y le brinda su amistad, aquiescencia y simpatía, sino que lo ha nombrado desde 2016 Asesor del Consejo Pontificio de Justicia y Paz, siendo frecuentes los viajes y los encuentros en Roma. El último ejecutado la semana pasada, cuando en el país, desde hace ocho meses, están cancelados la mayoría de los vuelos, y restringida tiránicamente la conexión entre las provincias internas.

-No es casualidad que, en la <Fratelli Tutti>, Bergoglio menciona en varios pasajes (vg.116, 169) su admiración por esos Movimientos Sociales y Populares, con los cuales realizó en Roma un “Encuentro Mundial de Movimiento Popular”, en octubre de 2014 y otro similar en el 2017.Ambos “Encuentros” son referidos en la encíclica, con tono ponderativo y congratulatorio. A pesar de que la totalidad de esos movimientos manifiestan una explícita filiación o connotación marxista. Incluyendo los cinco que representaron a la Argentina, bien conocidos aquí por su activísima militancia subversiva, anarquizante y desquiciadora. Son ellos: Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores (FACyR),Movimiento De Trabajadores Excluidos (MTE), Corriente Villera Independiente (CVI), Movimiento de Trabajadores Excluidos.

En pocas palabras:la Guerra Social, con sus dos principales vertientes, la del anarquismo indigenista virulento y la de los usurpadores de propiedades, encuentran en Bergoglio su verdadero y último líder; y en última instancia su principal sustento ideológico. Sea por la idolatría pachamámica consagrada oficialmente en el Vaticano, como por el manifiesto énfasis puesto en diluir los contornos de la legitimidad del derecho de propiedad.

-Faltaba algo más para completar el manicomio eclesiológico, y Bergoglio nos lo ha ofrecido. Estos Movimientos Sociales y Populares han sido elevados prácticamente al carácter de agentes del nuevo mesianismo, el único en el cual parece creer hoy Francisco: el mesianismo de la solidaridad sociológica, terrenalista e inmanentista, cuyo salvador y redentor ya no es Cristo sino la acción solidaria con los supuestos excluidos.La solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares”(Fratelli tutti, 116). La historia en la concepción bergogliana tiene,pues, un motor hondo, que es el conjunto de los grupúsculos comunistas internacionales; y una meta determinada:la <sororidad> naturalista y horizontalista con los hipotéticos descartables. Hipotéticos, decimos, porque la verdad es que,en la <Iglesia> que encabeza hoy este personaje siniestro, lo único verdaderamente periférico, excluido y descartado es la Fe Católica.

Ahondando aún más en la felonía y en la heterodoxia, si cabe, Bergoglio sostiene que los dirigentes y los miembros de estos movimientos sociales y populares “son sembradores de cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente, como en una poesía. En este sentido son <poetas sociales>, que trabajan, proponen, promueven y liberan a su modo (Fratelli tutti, 169).

-El círculo de insensateces se ha cerrado del modo más endemoniado posible. Para entenderlo hay que acudir a aquello tantas veces citado de José Antonio Primo de Rivera. “A los pueblos –decía el Jefe de Falange- no los han movido nunca nada más que los poetas. Y ¡ay! del que no sepa levantar contra la poesía que destruye, la poesía que promete”.

Algunas veces hemos explicado los perfiles y los alcances clásicos que tiene este binomio joseantoniano; muy lejos de haber sido lanzado tan sólo como recurso retórico o esteticista, para plantearse y proponerse en cambio como un verdadero ideario espiritual, y hasta como una encrucijada existencial. Porque la poesía promisoria es la adecuación de la inteligencia a la gracia de la cosa; es la interrogación a Dios para saber los nombres de las cosas, y es el vaticinio o proclamación de lo que Dios ha querido y quiere. Su antítesis,en cambio,la poesía que destruye, es tal y como tal destruye, precisamente por ejecutar lo contrario. Su inspiración no esta en la Gracia Divina sino en la desgracia del Maligno. Su sostén no es el “entusiasmo o delirio  divino”, del que tanto nos hablara Pieper explicando a Platón; sino el resentimiento y el rencor clasista alimentado por el Mentiroso desde el Principio.

-Si los nuevos poetas sociales son estos miserables anarquistas, terroristas, agentes del odio revolucionario predicado y exigido por el Che Guevara. Si la “nueva melodía cristiana” la ejecutarán estas tribus de parias homicidas, sin filiaciones divinas ni históricas ni hogareñas, es fácil deducir en qué se ha convertido una <Iglesia> cuya cúpula los tiene por paradigmas, les escribe encíclicas y les organiza Pastorales Aborígenes o Encuentros Internacionales en Roma. Se entiende entonces porqué Bergoglio y uno de sus más alucinados sirvientes, Monseñor Taussig, han decidido cerrar de modo cruel y artero, uno de los Seminarios más nutridos y prestigiosos que tiene hoy la Argentina: el de la diócesis de San Rafael. Allí se enseñaba la melodía cristiana de la Tradición, no la de la Insurrección Social y Popular.

-Los griegos usaban la precisa palabra <hecatombe> para designar un horrible festejo religioso consistente en la matanza de cien bueyes. Y por extensión,claro, el término se utilizó y se utiliza para mencionar un desastre espantoso. Dios nos de la fuerza para no sucumbir ante la actual hecatombe provocada en la Iglesia y en nuestras patrias por quienes han sustituido el recto culto de latría a la Santísima Trinidad por la idolatría vergonzante, animaloide y tribal . Es la fuerza de los genuinos poetas la que necesitamos, porque –como decía D`Annunzio en 1942- “Un atto è la parola del poeta comunicata alla folla, un atto come il gesto dell’eroe”.

                                          Buenos Aires, 29 de octubre de 2020



[1] Escribí esta nota por pedido de un blog italiano (Duc in altum). De allí el modo didáctico y básico con que me ha parecido prudente explicar lo que sucede. Algo que el público argentino, obviamente, no necesita que le sea explicado. Prefiero aclararlo.

Úrsula Haverbeck pronto en libertad

Ursula Haverbeck

Ver ACTUALIZACIÓN

Ursula Haverbeck finalmente saldrá en libertad el 5 de noviembre. Pero parece que estará en juicio nuevamente el 17 de noviembre en Berlín por la grabación de un video.

Richard Edmonds, patriota británico y partidario acérrimo de la Gran Señora alemana, nos informa de una carta recibida por parte de Ursula Haverbeck:

“Queridos amigos, hoy recibí una carta de la valiente activista por la “Verdad histórica”, nuestra querida Úrsula Haverbeck. Úrsula expresó asombro y agradecimiento por la increíble cantidad de cartas y tarjetas de apoyo que recibe de Gran Bretaña, Francia y de todo el mundo. En su carta, Úrsula Haverbeck expresa su agradecimiento especial a Michele R. y Peter R. Permítanme repetir aquí que las cartas y tarjetas de apoyo son un regalo de Dios a todo patriota valiente y honorable encerrado en una celda de la prisión y confrontado con reclusos de derecho común, separados de su familia y caras amistosas. En este mundo “moderno” de pesadilla, muchos prisioneros son criminales del tercer Mundo con comportamientos del Tercer Mundo. Razón de más para enviar una postal o una carta amistosa (que no necesariamente tiene que mencionar la dirección del remitente) a nuestra valiente Úrsula. Comentario descarado: la comunidad judía en Bielefeld ha planteado objeciones a una manifestación en la ciudad, que amigos y simpatizantes de nuestra Úrsula han planeado para el próximo mes, para su 91 (92?) cumpleaños, que la Gran Dama alemana volverá a “celebrar” en la cárcel.

Ursula Haverbeck

La revisionista histórica de 91 años, Ursula Haverbeck, actualmente cumple una condena de dos años de prisión tras cuestionar la historia oficial del "Holocausto".

Haverbeck fue condenada después de afirmar, entre otras cosas, que el "Holocausto" es "la mentira más grande y más larga de la historia" y que nunca se ha demostrado históricamente que Auschwitz sea un campo de exterminio.

“Al igual que con  Horst Mahler , ocurre lo mismo con Ursula Haverbeck. En el estado alemán más "libre" de la historia, es un crimen mayor cuestionar la historia que envenenar a la gente o participar en el crimen organizado ".

Nota: Que se sepa: Ver Víctimas del judaísmo: decir la verdad al grado de lo heroico 

Fuentes: der-dritte-weg.info nordfront.seaktualitet.se elosoblindado

martes, 27 de octubre de 2020

Elegía Para Jordán Bruno Genta - A 46 años de su martirio - Antonio Caponnetto

 1974 -27 de octubre- 2020
A 46 años de su martirio
 

Elegía
Para Jordán Bruno Genta

 
Antonio Caponnetto



Lo daríamos todo por tenerte esta fecha,

un día más apenas, otra noche de arenga,

una clase este jueves, que el dolor nos detenga

y nos deje el sabor de la antigua cosecha.

 

Lo daríamos todo por oír tus lecciones

donde aunabas la ciencia, la esperanza y la rima,

el Fedro con la Suma, Agustín y en la cima

de los mástiles nuestros los sagrados pendones.

 

Lo daríamos todo por volver a tu casa

y encontrarte velando nuestra patria doliente,

en la voz una lanza o un crepitar paciente

de leño hachado a luz como celeste brasa.

 

Lo daríamos todo por saberte testigo

deambulando en el llano con guapeza paisana,

hidalgo de una estirpe romano castellana,

que signó tu ventura: la molienda del trigo.

 

Lo daríamos todo por soñar de tu mano

el retorno de Arturo, la victoria del Cid

la gloria de Occidente cuando fue su adalid

un varón hecho estampa de Príncipe Cristiano.

 

Lo daríamos todo por preguntarte ahora,

que ya sabes los nombres perennes y esenciales,

cómo son esos montes que brotan manantiales,

con qué letras se escribe la gloria de la aurora.

 

Lo daríamos todo por beber en tu mesa

en cuya cabecera estaban convidados

los vencidos del mundo, los grandes derrotados,

el eslovaco Tiso, la avileña Teresa,

 

el que peleó en Lepanto, el sabio de Estagira,

los heraldos del fascio, los camisas azules,

Don Juan Manuel de Rosas con su poncho de gules,

el fraile que se asombra y el niño que se admira.

 

Lo daríamos todo por traerte este lúgubre

intervalo de pestes, de impensadas angustias,

para que nos arranques de las míseras mustias.

Lo daríamos todo por traerte este octubre.

 

Lo daríamos todo y sin embargo siento

que siempre te regresas porque aún no te has ido,

la sangre sabe a puerto del que nunca ha partido

y el velamen del mártir es un eterno viento.

 

 

Octubre 2020, Buenos Aires



Bergoglio anuncia cardenal al seudopentecostal Raniero Cantalamessa (video del incidente de Buenos Aires)

El pasado 25 de octubre, Bergoglio  anunció un consistorio para la creación de un nuevo grupo de “cardenales” el 28 de noviembre de 2020. Un total de 13 personas recibirán el sombrero rojo entonces; entre ellos está el P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap.

Ordenado sacerdote en 1958, el ahora franciscano capuchino de 86 años ha sido el llamado Predicador de la Casa Papal desde 1980, cuando Juan Pablo II lo nombró para ese cargo. El Predicador de la Casa Papal es la única persona en la tierra a la que se le permite predicar al Papa. 

Ya en 2002, cuando Juan Pablo II todavía estaba al frente de la secta modernista, el p. Cantalamessa se reveló a sí mismo como un apóstata incondicional. Predicó el Viernes Santo, en la misma presencia del Papa, la increíble blasfemia de que Dios no solo tolera pasivamente las religiones falsas, ¡sino que quiere positivamente su existencia! Un adelantado a Abu Dhabi (ver aquí en inglés o aquí en italiano).

De cualquier manera, tanto Cantalamessa como Francisco básicamente han desarrollado la enseñanza blasfema del Concilio Vaticano II de que Dios usa las religiones falsas como medio de salvación.

Igualmente Cantalamessa posee un gran nombre en el llamado “Movimiento Carismático” y un  ferviente defensor del llamado “Bautismo en el Espíritu” , uno de los pseudo-sacramentos carismáticos en los  que creen los Novus Ordos y los protestantes.

Curiosamente, Cantalamessa estuvo presente cuando el “Papa” Francisco, entonces “Cardenal” Bergoglio, recibió este “Bautismo en el Espíritu” el 19 de junio de 2006, en Buenos Aires:

"El vínculo [de Bergoglio] con la Renovación Carismática se hizo más fuerte, especialmente entre 2006 y 2012, cuando el Cardenal Bergoglio asistió a las reuniones anuales de alrededor de 7,000 católicos y evangélicos en el estadio Luna Park de Buenos Aires, una de las reuniones de alabanza ecuménica más grandes de ese momento en cualquier lugar. Al principio, vacilante, el cardenal se acercó para ser orado por el principal predicador carismático de la iglesia, el fraile capuchino y predicador de la casa papal, el padre Raniero Cantalamessa, junto con un puñado de pastores pentecostales. Se dice que recibió un “bautismo en el Espíritu”, una experiencia del poder neumático que se menciona a menudo en el Nuevo Testamento."

(Austen Ivereigh, "¿Es Francisco nuestro primer Papa carismático?" , América , 14 de junio de 2019)

Afortunadamente, no necesitamos depender de meros informes verbales de este incidente. De hecho, tenemos algunas imágenes de video disponibles. Echar un vistazo:

(el metraje comienza a los 3:00 min en el video)

No se sorprenda de que un pastor protestante ore por Bergoglio. El Movimiento Carismático tiene que ver con el ecumenismo y el indiferentismo religioso. 
"(El -así llamado- bautismo en el Espíritu Santo) En el caso del cardenal Bergoglio, dio lugar a una nueva audacia, especialmente en el ecumenismo. Comenzó a reunirse regularmente para orar con los evangélicos, convencido de que el Espíritu estaba obrando para unirlos. Desde su elección en 2013, ha continuado esa apertura, llegando a través de la renovación a los evangélicos y pentecostales, quienes rápidamente reconocen en él a uno de los suyos. Francisco ha invocado al Espíritu Santo con tanta frecuencia y enfáticamente, enfatizando constantemente las "cosas nuevas" que el Espíritu está llamando y los peligros de resistirlo a través de la rigidez y la ideología, que podría decirse que no solo es el primer Papa jesuita de la historia, sino también el primer carismático. papa."

(Austen Ivereigh, "¿Es Francisco nuestro primer Papa carismático?")

 Por todo esto y mucho más se comprende por qué Bergoglio ha elegido a este hombre para convertirse en cardenal.

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Traducción, extracto y adaptación de un artículo de Novus Ordo Watch

lunes, 26 de octubre de 2020

Taussig se empeña en cerrar el Seminario y hay fuertes protestas públicas de los fieles

 

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La Parusía

La Parusía [1]

Padre Juan Rovira [2]


« ¡Aleluya! Porque ha establecido su reino el Señor, nuestro Dios Todopoderoso » (Ap. 19, 6)

 

Es este nombre griego derivado del verbo pareimi, “estar presente”, y significa presencia, advenimiento, y con él se designa en los Libros Sagrados del Nuevo Testamento el Segundo Advenimiento de Cristo Señor Nuestro para juzgar a los hombres.De la Parusía no sabemos otra cosa sino lo que se nos dice en los Libros Santos.

 

Realidad de la Parusía

 

Cristo, el Mesías y Redentor prometido al género humano al principio de los tiempos (Gn. 3, 15) es el Verbo de Dios que se hizo carne (Jn. 1, 14) y habitó entre los hombres y padeció y murió por la salud de los hombres en la plenitud de los tiempos, y el mismo Cristo que subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre, vendrá desde allí a juzgar a los hombres en el fin de los tiempos.

Dos son, pues, las Venidas de Cristo; la una en la plenitud de los tiempos; la otra al fin de los tiempos; la primera para enseñar al hombre con sus palabras y con su ejemplo, para padecer y morir por el hombre, para salvar a los hombres; la segunda para juzgar a los hombres y dar a cada uno según sus obras, a los buenos premio eterno porque guardaron sus santos mandamientos y a los malos pena eterna porque no los guardaron.Esta Segunda Venida de Cristo es un artículo de nuestra santa fe, que se contiene en aquel artículo del Credo: “Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos”, y se predice en muchos textos de la Sagrada Escritura, de los cuales bastará traer algunos.

Así, San Pablo habla de las dos venidas (Heb. 9, 28). Cristo se ofreció una vez para quitar los pecados de muchos; la segunda vez fuera del pecado, esto es, sin ser expiación por el pecado, aparecerá a los que esperan en Él, para su salvación; y el mismo Cristo dice en San Mateo (16, 27): el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces dará a cada uno según sus obras. Y después de la Ascensión de Cristo, según se refiere en el libro de los Hechos de los apóstoles (1, 10-11), mientras estaban los discípulos mirando al cielo, entre tanto que Él se iba, he aquí que dos varones con vestidos blancos se pusieron junto a ellos y les dijeron: “Varones de Galilea, ¿qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá, así como le habéis visto subir al cielo.”Así, pues, como Cristo subió al cielo el día de la Ascensión, así ha de volver a venir, y este es el Segundo Advenimiento, la Parusía.

 

Hora de la Parusía

 

Cuanto al tiempo y hora de la Parusía, cuatro cosas se nos dicen en las Sagradas páginas:a) Lo primero, que será pronto. b) Lo segundo, que no es inminente. c) Lo tercero, que su hora es desconocida. d) Lo cuarto, que será súbita e inesperada.

1º) Que será pronto, se nos dice en la epístola de Santiago (5, 8):“Tened también vosotros paciencia, confirmad vuestros corazones porque la venida del Señor se acerca.”Y más claro en el Apocalipsis (22, 20). Así dice el que da testimonio de estas cosas: “Ciertamente vengo en breve.” Mas estas palabras:se acerca, pronto,en breve, han de entenderse relativamente, parece indicarlo San Pedro en su segunda carta (3, 8): “No se os esconda esto, carísimos, que un día delante del Señor, es como mil años y mil años como un día”.

domingo, 25 de octubre de 2020

El Reino de Cristo


"Las palabras de Jesús a Pilatos: «Yo soy rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo» {Joan., 18. 37), no se han cumplido aún, pues no ha logrado reinar ni sobre todo el mundo, ni sobre todas las almas. Pero aún aceptando que en este pasaje no se tratara más que de un reinado espiritual, que se realizará el día de la conversión universal, existe otro, que es una promesa incumplida, la más solemne de las promesas bíblicas hecha por Dios a su criatura predilecta. 

La más solemne, porque tuvo la forma de un contrato, pues si hubo propuesta de una parte, hubo aceptación de otra. En efecto, el ángel Gabriel, al anunciar a la Virgen María la concepción Jesús, para sostener el corazón de la pobre niña aplastada por el infinito misterio, le anuncia también el regio destino de su Hijo: no le habla de la Cruz, si del trono. «Sábete que has de concebir en seno, y parirás un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. «Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, al cual el Señor Dios dará el trono de su padre David, y reinará en la casa de Jacob eternamente, y su reino no tendrá fin». 

Una hebrea de aquellos tiempos, a quien se le habla del trono de David, comprende sin ningún equívoco el sentido literal de la promesa. María acepta el sublime contrato y responde: «Hágase en mí según tu palabra» ( Luc., 1. 31, 33). ¿Quién se atreverá a decir que la palabra del ángel, que era la palabra de Dios no se va a cumplir? Nadie, ciertamente. 

Pero aquí muchos son los que hacen una distinción curiosísima, y en nuestra modesta opinión, injustificada. He aquí la distinción: Dividen la solemne promesa del ángel a la Virgen María en dos partes. La primera parte, la más difícil de entender, la interpretan literalmente: concebirás y darás a luz, siendo virgen. La segunda parte, la que se refiere al reino de Jesús, la interpretan como si se tratara de un reino espiritual, aunque el ángel no habló de un trono espiritual sino del trono de David, que fue material y de este mundo. ¿En qué se fundan para interpretar literalmente una mitad de la profecía y alegóricamente la otra mitad? Si hemos de entender la promesa ángel en su sentido literal y obvio, como lo debió entender la joven hebrea, conforme a la regla de interpretación recomendada por las encíclicas de León XIII y Benedicto XV, ese reino no puede ser en el cielo, sino en la tierra, porque el trono de David no estuvo en el cielo sino en Jerusalén.

Y cuando en el Apocalipsis el séptimo ángel, con su trompeta da un toque de atención para que el universo que ha presenciado la destrucción del Anticristo, escuche lo que acaba de suceder, las voces que se oyen no nos cuentan que Cristo, acaba de ser constituido en Rey del cielo, sino todo lo contrario, en Rey de la tierra. «El séptimo ángel sonó la trompeta y se sintieron voces grandes en el cielo, que decían: El reino de este mundo ha venido a ser reino de nuestro Señor y de su Cristo, y reinará por los siglos de siglos» ( Apoc. 11. 15). 

Lo cual concuerda no sólo con la promesa del ángel, sino también, con lo profecía de Daniel, que después de pintar la muerte de la cuarta bestia, el Anticristo, declara que su reino, y su potestad son entregados inmediatamente al Hijo del hombre, a quién «todos los pueblos, tribus y lenguas le servirán... y su reino es indestructible » {Dan., 7. 14). 

Como el reino del Anticristo no fue en el cielo, sino en la tierra, se deduce que lo entregado al Hijo del hombre, no fue el reino de los cielos, sino el de este mundo: regnum hujus mundi. Y ese reino de la tierra se prolongará hasta los umbrales de la eternidad, donde penetrará como una rampa misteriosa o como la escala de Jacob, que se apoyaba en el suelo, pero ascendía hasta el trono del Altísimo, y por la subían y bajaban los ángeles. Y así se dice que será indestructible y por los siglos de los siglos. ¿Cómo se realizará esta fusión de cosas temporales con las cosas eternas? ¿Subsistirá siempre el reino de Dios en la tierra, a la manera de un paraíso preparatorio de la beatitud eterna? Lo ignoramos, pero podemos saludarlo con los radiantes versos del Pontífice poeta, S. S. León XIII, que al describir el reino de Dios lo imagina en la tierra: 


Quiero ante vuestros ojos, descubrir el Futuro; 


Los relámpagos surcan la nube; 


El mundo despavorido se siente morir, 


Bajo la angustia suspendida sobre él. 


Los demonios del infierno sorprendidos y fulminados, 


Son de repente vueltos al abismo 


De inmenso dolor, del cual salieran 


Para sembrar el crimen por todas partes. 


Veo el retorno feliz de la fidelidad, 


Que languidecía en el destierro. 


De la antigua virtud vuelve a florecer la belleza, 


Demasiado tiempo despreciada y marchita. 


El olivo de la paz plantado de nuevo 


Siembra las artes con generosidad, 


Y brota del terreno fértil 


La amable y fecunda riqueza. 


No perdamos el sentido de las realidades; y recordemos con frecuencia aquel episodio que se cuenta en los Hechos de los Apóstoles. Jesús, que hacía cuarenta días, después de resucitado, vivía con sus discípulos, les dirige sus últimas palabras, luego asciende y se pierde de vista entre las nubes. Sus discípulos, mustios, se quedan con los ojos en alto, espiando los postreros fulgores de la divina presencia cuando se les aparecen dos varones con vestiduras blancas, y les dicen esto, que no carece de ironía: « ¡Hombres de Galilea! ¿Qué os estáis mirando al cielo? Este Jesús que de vuestra vista se ha subido vendrá de la misma manera que lo habéis visto subir allá» (Act, 1, 11). Que era como decirles: Bajad la vista y creed lo que Él os ha prometido, aunque sus promesas os parezcan demasiado sencillas y terrenales. Porque Él sabe lo que os conviene, mejor que vosotros mismos."

Hugo Wast (El sexto sello)

viernes, 23 de octubre de 2020

Epístola a un amigo - Antonio Caponnetto



Querido amigo:

         Me sugieres que te mande alguna reflexión sobre los últimos episodios bergoglianos que  ya son por todos conocidos. A calamo currente y con cierto desgano –que no es tu culpa- déjame pensar en voz alta:

Lo substancial de cuanto tomó estado público el miércoles 21 de octubre, sobre la legitimidad de la unión de los homosexuales,y su política general favorable a la justificación benevolente de la sodomía, ya lo pensaba y lo expresaba Bergoglio públicamente cuando estaba en la Argentina. Lo he escrito en el capítulo 11 de "La Iglesia Traicionada", casi cuatro años antes de que fuera nombrado para ocupar la silla petrina. Mientras termino este párrafo, las redes informan que el Tucho Fernández redactó una noteja a la que dio en llamar, justamente, “Bergoglio siempre tuvo esta opinión”. Por cierto que el prelado difiere conmigo en que ese “siempre” lo condena a la ignominia al encumbrado opinador y a él mismo, que su aquiescencia plena le otorga. Pero ninguno de ambos está puesto en los sitiales que ocupan para tener reacciones decentes y ortodoxas. Son, el uno y el otro, cada quien en su bajura, encarnaduras torvas del Anti-Testimonio. Muecas paródicas de la Lex Credendi y de la Lex Vivendi.

Por otro lado, durante sus años al frente del Pontificado, resultan incontables las veces en las que Bergoglio ha tenido palabras y gestos, posturas y conductas, de inadmisible contemporización y beneplácito con el homosexualismo; sin que, paralelamente, se le conozca reprobación alguna del vicio nefando y del pecado contra natura. Todo esto está registrado hasta la minucia. Y da asco; no hay otro modo “suaviter” de decirlo.

Es un hecho concreto, en síntesis, que existe un Bergoglio pro y filo homosexualista (y aún pro enseñanza en los seminarios de la “teoría queer”); como que inexiste un Bergoglio que, en tan delicada materia, recuerde y ratifique la doctrina católica al respecto. A mi juicio, este punto ya está fuera de discusión. Insito: precisamente por el registro detallado que se lleva de la cantidad de veces en que Bergoglio se muestra propenso a convalidar, sino a festejar, lo que repugna a la moral cristiana y aún a la mera moral natural.

Entiendo, pues, que si algún esfuerzo analítico cabe hacer aquí y ahora, sería el mismo para intentar dilucidar dos cosas. La primera, la causa en virtud de la cual, Bergoglio lleva a cabo inexorablemente un plan sistemático de demolición de la Iglesia Católica. No deja nada librado al azar o a la improvisación. No cesa un solo día. Es infatigable para el mal. Hay un “intelligent design”, como dirían los gringos. Sólo que ese designio inteligente no parece responder propiamente a la Voluntad Divina; sino lo contrario. ¿Por qué lo hace? ¿Cuál es la causa?

La respuesta me excede, por cierto. Pero escribí otro trabajo para ensayar una contestación, titulado “No lo conozco”. Allí sostengo, en síntesis, que este sujeto ha recorrido su carrera eclesiástica como un itinerario funesto que lo lleva “Del Iscariotismo a la Apostasía”. Y que la explicación última de cuanto hace hay que hallarla en ese pasaje trágico del Evangelio, en el cual, Nuestro Señor, le dice a Pedro: “Vade retro Satanás” (Mc. 8, 33). Es el Pedro de la triple negación inspirado por el demonio, el que gobierna hoy a la Iglesia. Sin la presencia y la patencia del demonio es imposible dilucidar la causa profunda de la cada vez más pública, insolente y provocativa perversión de Bergoglio.

No niego el concurso de otras causas; desde las que nos lleven a constatar la existencia de un antiguo y remozado complot, hasta las que señalen el cumplimiento de las revelaciones contenidas en el Libro del Apocalipsis. Pero lo que está demostrando la conducta escandalosa de este personaje oscurísimo, obliga necesariamente, a mi juicio, a tener en cuenta un factor preternatural. Sepamos, en suma, a qué nos estamos enfrentando. Ni tan calvo ni con dos pelucas, me atrevería a sintetizar campechanamente. Ni la causa es únicamente que se trata de un “porteño peronista” ( ¡y vaya si esto cuenta, que escribí un libro titulado “De Perón a Bergoglio”!); ni tampoco de que ejecutó un secretísimo ritual de sangre en alguna sinagoga(¡ y vaya si esto contara!). Pero que el demonio está metido en el presente baile, a  mi entender, es un hecho.

Consecuentemente debería ser otro hecho que los católicos fieles tuviéramos una reacción condigna y proporcionada. De mínima denunciarlo, sin paños fríos ni eufemismos ni elipsis. Basta ya de “dudas”, “correcciones filiales” o simulaciones diplomáticas. De máxima, rogar que aparezcan exorcistas probos que ejecuten su oficio sin temores delante del principal sospechoso, y de la sede que habita. Desenmascarar y repudiar hoy a Bergoglio, como cabeza de La Iglesia Traidora, es lo menos que nos está exigido. Rezar por su conversión también. Y para que sea liberado de las ataduras endemoniadas que a todas luces lo atenazan, mucho más.

El segundo esfuerzo analítico que cabría hacer (después del anteriormente enunciado sobre la dilucidación de la causa de tamaña felonía), guarda relación con la recurrente pregunta sobre nuestro obrar posible, oportuno y prudente. Y es aquí donde mi respuesta es forzosamente más débil que en el planteo anterior. Porque en tanto simple laico de a pie, feligrés sin parroquia y parroquiano errante, no me sé en condiciones de trazar un rumbo de acción, ni mucho menos de tenerlo por viable. Estoy entre los huérfanos no entre los patriarcas; entre los náufragos antes que entre los timoneles.

Pero me parece poder creer sinceramente ( y someto  mi mera opinión a la corrección o enmienda de los doctos) que, en tales circunstancias, se aplicaría, siquiera por extensión o en sentido figurado aunque legítimo, la figura jurídica de “Sede Impedida”, prevista en el canon 412. Se considera impedida a una Sede por “cautiverio, relegación, destierro o incapacidad” de su titular. De las notas previstas en el canon, la incapacidad de Bergoglio es evidente. Hablo de una incapacidad raigal, hondísima e insuperable de ser católico. También es evidente que está voluntariamente cautivo de las estructuras judeomasónicas mundialistas, a las que acaba de regalarle “Fratelli tutti”, sólo por contar el reciente obsequio. De su destierro igualmente voluntario, también hay hirientes y lacerantes pruebas. Se ha auto-desterrado de la Barca, recordando su conducta la de aquellos desterrados infieles que menciona el Libro de Esdras.

Está asimismo para nuestra eventual consideración lo que estipula el canon 194,& 1-2: “Queda de propio derecho removido del oficio eclesiástico quien se ha apartado públicamente de la Fe Católica o de la comunión de la Iglesia”. Que no es sino un eco de aquello de San Pablo: ”Que sea quitado de en medio de vosotros, el que tal mal hizo” (Cor.5, 1-2).Y está –estuvo siempre, que conste- la doctrina segura sobre la licitud de los súbditos de rebelarse contra la autoridad injusta, dañina y corruptora; tanto más si el ejercicio de la misma es tiránico, y su origen no tiene una transparente legitimidad. Recordemos la logia mafiosa de San Galo, maniobrando tras la abdicación de Benedicto XVI.

De todo surge que de brazos cruzados no podemos seguir. Esperar una migaja de ortodoxia de este hombre sin Fe Católica, es ilusión vana; y es conformarse cada vez con menos, principio de la tibieza. Precipitarse en una conclusión apresurada, al amparo de aparicionismos privados o del libre examen de ciertos textos venerables, tampoco podemos. Pero ignorar que existe el Libro del Apocalipsis, y en él la figura del anfitrión del Anticristo, tampoco sería sensato.

Hasta aquí mi opinión, caro amigo. A vuelapluma, como te dije; y con la esperanza de que se expidan los que saben, y nos marquen un rumbo tan cierto cuanto concreto y perentorio.

No puedo sacarme de la cabeza las curiosas y hasta inexplicables palabras veraces que escribiera un hombre en las antípodas de nuestro ideario: “Cayó un muro tras otro[de la Iglesia]. Y la destrucción no resultó muy difícil una vez que la autoridad de la Iglesia fue quebrantada[...]. Un trozo se desplomó tras el otro[...]. Hemos dejado que se desmoronara la casa que nuestros padres construyeron[...]. El Cielo se ha convertido para nosotros en espacio físico y el empíreo divino no es sino un bello recuerdo. Nuestro corazón sin embargo arde, y una secreta intranquilidad carcome las raíces de nuestro ser.

Lo escribió Gustav Jung, en “Arquetipos e Inconsciente Colectivo” (Buenos Aires, Paidos, 1977,ps.17-18; 20-21). Parece mentira; pero lo de la burra de Balaam sucede. Las imágenes satánicas de los templos chilenos incendiados a mansalva, y otros fuegos similares en la Vieja Europa, por cierto que nos hicieron recordar estas estremecedoras palabras precitadas. Pero el fuego material al que han sido arrojadas nuestras entrañables iglesias (sin la más mínima reacción viril de las cúpulas eclesiásticas) es nada, comparado con el temor y temblor que nos causa ver ese desmoronamiento espiritual, moral y doctrinal causado intencionalmente por las llamas de quien se supone debería ser el Vicario del Agua de Salvación.

Amigo, te pido unirte a este ruego simple pero sincero: ¡Señor! No permitas que dejemos demoler impunemente Tu Casa. No permitas que renunciemos a conquistar el Cielo por asalto. No permitas que nuestros corazones dejen de arder por amor a Tí. No permitas que el buen combate sea únicamente un bello recuerdo.

 

Buenos Aires, 22 de octubre de 2020

Antonio Caponnetto