"Esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo.Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras." (Apóstol S. Pablo, 2 Cor. XI, 13-15)

martes, 29 de septiembre de 2020

San Miguel Arcángel y León XIII

 Repost

SOBRE EL EXORCISMO




"Revestíos de la armadura de Dios para que podáis sosteneros ante las

asechanzas del diablo. Que no es nuestra lucha contra carne y sangre,

sino contra los principados, contra las potestades, contra los poderes

mundanales de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de

la maldad que andan en las regiones aéreas. Por esto, tomad la armadura

de Dios para que podáis oponer resistencia en el día malo y,

prevenidos con todos los aprestos, sosteneros".

(Ef. 6,11-13).



“Asimismo, si cree que quien con ánimo deliberado desprecia un rito de la Iglesia, las ceremonias del exorcismo y del catecismo, del agua consagrada del bautismo, peca mortalmente.”

Concilio Ecuménico de Constanza,

Sesión del 22 de febrero de 1418


El Exorcismo es un conjuro imperativo que hace el legítimo ministro sobre el demonio, con la invocación del nombre de Dios, para expelerlo de algún lugar y así evitar su influjo y poder malévolo.

Existen exorcismos para la bendición del agua y de la sal, para la bendición de las campanas, de los templos, de las medallas de San Benito, de los santos Óleos, etc.; pero como en todos esos casos forman parte de los ritos de la bendición o consagración de los mismos, sólo nos referimos aquí a, los exorcismos destinados a los poseídos del demonio, que son los clásicos.

Para ejercer este poder contra los demonios, la Iglesia instituyó desde el principio un ministro especial, que es el exorcista, a quien proporcionó, en los libros litúrgicos, fórmulas y reglas precisas para el desempeño de su ministerio. En la actualidad no es ya el simple exorcista quien lo desempeña, sino el sacerdote, y no un sacerdote cualquiera, sino —dice el Ritual—"el que esté dotado de piedad, prudencia e integridad de vida..., y sea de edad madura, y reverendo, más que por su oficio, por la gravedad de sus costumbres"[1]. El oficio es sumamente delicado, por eso le encarga que estudie los buenos autores y tome muchas precauciones.

He aquí algunas de las reglas que le propone[2]:

1. Que no crea, en primer lugar, fácilmente en la obsesión demoníaca, confundiéndola con alguna enfermedad, y que para eso se fije si la persona habla con fecundia un idioma desconocido, o entiende a quien lo habla; si manifiesta cosas distantes y ocultas; si desarrolla fuerzas superiores a su edad o condición, y si da otras señales parecidas, y cuantas más, mejor.

2. Que, para más asegurarse, le pregunte mientras le exorciza, lo que siente en el alma o en el cuerpo, y qué palabras le hacen más efecto, para repetirlas muchas veces.

3. Que no se asuste ni desista porque el demonio le retrueque falsamente, o le oponga mucha resistencia, haga como que se oculta y huye; ni tampoco porque le infunda sopor al poseso, o le represente visiones, o induzca a rebelársele, etc.

4. Que para triunfar de él acuda, a ejemplo de N. Señor, a la oración y al ayuno; que ejecute el exorcismo en la Iglesia o en un lugar decente y retirado; que tenga a mano el crucifijo, etc.

5. Que desprecie sus risas y muecas, y no permita hablar a los cirunstantes, quienes deben limitarse a orar humildemente; que recomiende al poseído, si es capaz, la oración, la confesión y la comunión, etc.

6. Si, por fin, consigue la victoria, que exhorte al enfermo a no pecar en adelante, para no dar lugar a una nueva obsesión, que produciría peores estragos que la primera[3].

P. ¿Qué es exorcismo?

R. Que es: adjuratio daemonium per virtutem Dei, ut a nocendo desistant. Tienen los exorcismos virtud para expeler los demonios ex opere operato, entendiéndose de la virtud moral, como lo dice el Angélico Doctor 3. p. q. 71. art. 3, donde dice: que los exorcismos no sólo significan, sino que obran alguna cosa en orden a la expulsión de los demonios. Esta virtud, según algunos, es infalible en orden a causar algún efecto, como la e_s_ignacio_exorcismoxpulsión vial, a lo menos. Según otros, obran o no, conforme fuere la voluntad de Dios.

Además de los exorcismos instituidos por la Iglesia se dan también otras cosas, con las cuales se ahuyentan los demonios, como con la invocación de los nombres de Jesús, y Maria; con la Cruz; con los Agnos de cera, y con otras reliquias sagradas; y principalmente con el agua bendita, según lo dice Nuestra Seráfica Madre Santa Teresa cap. 31 de su vida. Los exorcismos, como advierte S. Tomás, se ordenan a expeler a los demonios del interior, y el agua bendita a alejarlos de lo exterior. 3. p. q. 71. art. 2, ad. 3. También contamos con el exorcismo compuesto por el Papa León XIII, que puede rezar un simple laico, hombre o mujer, en cualquier ocasión.

P. ¿De qué manera debe portarse el exorcista para cumplir exactamente con su ministerio?

R. Que supuesta la necesidad de usar los exorcismos contra los demonios, debe ante todas cosas presidiarse con las armas espirituales, es a saber; de una viva fe, de una esperanza firme, y de una ferviente caridad; como asimismo de una humildad profunda, de una devota oración, y de santos ayunos. Debe después atender a que el obseso procure expiar sus culpas con el Sacramento de la Penitencia, y si hubiere oportunidad, a que se fortalezca también con la Sagrada Comunión, para que fortalecido así por todas partes, pueda salir al campo sin pavor, contra el demonio, como ministro valeroso de la Iglesia, y valiente soldado de la milicia de Cristo.

P. ¿Qué es lo que el exorcista puede mandar y preguntar a los demonios?

R. Que sólo puede mandarles, que salgan del cuerpo, y dejen de dañar; y preguntarles sólo lo que sea conducente a su expulsión. Es, pues, ilícito mandar al demonio superior, expela a los inferiores, aunque así a estos como a aquel puede, y debe mandar salgan del cuerpo de la criatura. Pueden también inquirir el número de los que entraron en esta, y las causas de su entrada, como consta del Ritual Romano. Del mismo consta también, puede el exorcista pedir al demonio alguna señal de su salida, con tal que ella sea honesta, y a nadie dañosa. Finalmente un Ministro de la Iglesia nada debe decir ni hacer, que no sea decoroso a la gravedad alteza y santidad de su ministerio.

Tener pláticas largas e inútiles con los demonios es grave culpa; porque esto sería como una señal de su amistad. También será culpa grave hacerle preguntas, con peligro de que descubra lo que puede ceder en perjuicio del honor del prójimo, o con intento de aprender de él la ciencia. Será igualmente culpa grave pedirle deprecative algún favor, o cualquier cosa; porque esto sería rendirle sujeción. Preguntar el exorcista coactive e imperative alguna cosa vana, sería pecado venial. Regularmente no se ha de dar crédito alguno a lo que diga el demonio, por ser padre de la mentira, como dice S. Tom. 2. 2. q. 95. art. 4. ad. 1. Con todo puede decir, disponiéndolo Dios, la verdad, para que el Ministro de la Iglesia, se valga de ella para conseguir más eficazmente su expulsión; y así es necesario usar de mucha prudencia y consulta, para resolver lo conveniente. Veáse S. Tom. Opusc. 17. Cap. 10, y los Salmat. Tom. 5. Trat. 22. Cap. Único a n. 69.

P. ¿En qué lugar se deben exorcizar los endemoniados?

R. Que en la Iglesia regularmente, por hallarse en ella todas las cosas que aborrecen los demonios; como son el Sacramento de la Eucaristía, las Cruces, Imágenes de los Santos, Reliquias sagradas, y otras cosas santas que los ahuyentan. Con todo no será ilícito conjurarlos fuera de la Iglesia, aunque esto se deberá hacer rara vez [4].

[1] Ritual Romano,-Tít. XI, c. I, nº 3.

[2] Id., id., ns. 2-21.

[3] La Flor de la Liturgia, o Curso Ilustrado de Liturgia, R. P. Andrés Azcárate, Monasterio de San Benito, Bs. As., 5ª edición, 1945; pág. 378.

[4] Compendio moral salmaticense: Tratado trece. De la adjuración, Capítulo único. De la naturaleza, división y otras condiciones de la adjuración

VISIÓN DE LEÓN XIII


El padre Domenico Pechenino escribe: "No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.

Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: "Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?" Responde: "Nada, nada". Luego comentaría: «Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás le pidió permiso a Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo». Pudo ver también a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

Se encierra en su despacho, y al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno".

En aquel escrito se ordenaba también rezar esas oraciones de rodillas. Lo antes escrito, que también había sido publicado en el periódico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tomó la noticia. Pero de ello resulta el modo insólito en que se ordenó rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886. Como confirmación de la que escribió el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe:

"León XIII escribió él mismo esa oración. La frase [los demonios] "que vagan por el mundo para perdición de las almas" tiene una explicación histórica, que nos fue referida varias veces por su secretario particular, mons_migueleñor Rinaldo Angeli. León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgió la oración que quiso hacer rezar en toda la Iglesia. El la rezaba con voz vibrante y potente: la oímos muchas veces en la basílica vaticana. No sólo esto, sino que escribió de su puño y letra un exorcismo especial contenido en el Ritual romano (edición de 1954, tít. XII, c. III, pp. 863 y ss.). El recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a menudo ese exorcismo en sus diócesis parroquiales. El, por su parte, lo rezaba con mucha frecuencia a lo largo del día".


LA ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio. 
Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. 
Imperet illi Deus, supplices deprecamur. 
Tuque princeps militiae caelestis, 
Satanam aliosque spiritus malignos, 
qui ad perditionem animarum pervagantur 
in mundo divina virtute in infernum detrude. Amen

(San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé

nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas

del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes,

y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno

con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus

malignos que andan dispersos por el mundo

para la perdición de las almas.)

* * *

EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES REBELDES

Publicado por orden de Su Santidad León XIII



En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Salmo 67.Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.

Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.

Salmo 34.

Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí.

Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.

Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición.

Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate.

Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.

Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales.

Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron.

Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Súplica a San Miguel Arcángel.

Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo "contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires" (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan "alto precio rescatados" (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. "Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arojados sus ángeles" (Apoc. 12,.8-9).

He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de "ángel de luz" (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20).

Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.

He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.

R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.

Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.

R. Como lo esperamos de Ti.

Señor, escucha nuestra oración.

R. Y llegue a Ti nuestro clamor.

(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)

R. Y con tu espíritu).

Oremos. Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.

Exorcismo: Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesu + cristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero +. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo +. Te lo manda Dios Altísimo, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, "el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre + te lo manda Dios Hijo +; te lo manda Dios Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, "se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte" (Fil. 2); el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los "poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos" (Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana +. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza +.

Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles +. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas +. Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + vivo, por Dios + verdadero, por Dios + santo, que "de tal modo amó al mundo que entrego a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna" (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

Señor, escucha mi oración.

R. Y llegue a Ti mi clamor.

(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)

R. Y con tu espíritu).

Oremos. Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

De las asechanzas del demonio.

R. Líbranos, Señor.

Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.

R. Te rogamos, óyenos.

Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.

R. Te rogamos, óyenos.

(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).

Señor, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).

Padre nuestro ...

* * *

Reposteado de Santa Iglesia Militante - 1era. Época - Agosto de 2008 - aquí, aquí aquí.

Urbano VIII y el Himno de Vísperas de San Miguel Arcángel



El himno " Te splendor et virtus Patris ", que se canta en las Vísperas de San Miguel Arcángel, fue compuesto en 1632 por Urbano VIII Barberini sobre la base del himno " Tibi, Christe, splendor Patris " atribuido a Rabano Mauro (780 / 784- 856).

Te, splendor et virtus Patris,
Te vita, Iesu, córdium,
Ab ore qui pendent tuo,
Laudámus inter Angelos.

Tibi mille densa míllium
Ducum coróna mílitat;
Sed éxplicat victor Crucem
Míchaël salútis sígnifer.

Dracónis hic dirum caput
In ima pellit tártara,
Ducémque cum rebéllibus
Cælésti ab arce fúlminat.

Contra ducem supérbiæ
Sequámur hunc nos príncipem,
Ut detur ex Agni
throno Nobis coróna glóriæ.

Deo Patri sit glória,
Qui, quos redémit Fílius,
Et Sanctus unxit Spíritus,
Per Angelos custódiat.
Amén.

Oh Jesús, esplendor y poder del Padre,
vida de nuestros corazones,
te alabamos en unión con los Ángeles,
prontos a ejecutar tus órdenes.

Por ti combate este ejército numeroso
formado de mil millares de príncipes;
pero Miguel, el vencedor, enarbola
la señal salvadora de la cruz.

Él es quien precipita
al profundo del infierno
al cruel dragón, y, armado del rayo,
echa del cielo a los otros ángeles rebeldes.

Contra el orgulloso Satán, obedezcamos
las órdenes de este príncipe del cielo,
para recibir, venida del trono del Cordero,
la corona de la gloria.

Gloria sea dada a Dios Padre, que guarda
por sus Ángeles a los que el Hijo
ha rescatado y el Espíritu Santo
ha señalado con su unción.
Amén.


Traducción castellana: divinumofficium

Idea: Radio Spada

domingo, 27 de septiembre de 2020

Traslado de los restos mortales de Monseñor Lefebvre (crónica)


 Alrededor de mil sacerdotes, religiosas y fieles asistieron a la ceremonia que tuvo lugar el jueves 24 de septiembre de 2020, la cual también conmemoró el 50 aniversario de la apertura del Seminario San Pío X en Écône (en 1970).

Entre mil y mil quinientos fieles, procedentes de Suiza, Alemania, Francia, Italia y algunos otros países europeos, se reunieron en la iglesia del Inmaculado Corazón de María para asistir a la misa pontifical celebrada por Monseñor Bernard Fellay, que precedió al traslado del cuerpo de Monseñor Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad San Pío X, a la cripta. Al mismo tiempo, cientos de fieles pudieron ver la ceremonia en vivo a través de una pantalla instalada afuera, bajo un toldo.

Después de la Misa, el clero se dirigió a la bóveda donde descansaba hasta el día de hoy el fundador de la Fraternidad San Pío X. El féretro fue transportado solemnemente a la cripta de la iglesia de Écône, una iglesia dedicada al Corazón Inmaculada de María, donde se preparó una tumba al fondo de la cripta, frente al altar. Después del responso, el ataúd se colocó en esta nueva tumba.

Una vez que finalizó el traslado de los restos de Monseñor Lefebvre, todos los presentes pudieron meditar al pie de la nueva tumba y agradecer al "obispo que se levantó" contra viento y marea para defender el honor de la Santa Iglesia. Los asistentes también pudieron ver claramente grabado el lema tomado de la Primera Epístola a los Corintios, que resume toda la vida sacerdotal de Monseñor Lefebvre: Tradidi quod et accepi, "He transmitido lo que he recibido". Gracias, Monseñor, por habernos transmitido fielmente la Tradición Católica.

Fuente: laportelatine.org

Ver: Traslación de los restos de S.E. Mons. Marcel Lefebvre (video) 

Un saludo impío

Un saludito de la Sinagoga Diócesis de San Isidro a Sus (no nuestros) hermanos mayores:  


Fuente: AICA - Visto: Catapulta

jueves, 24 de septiembre de 2020

Traslación de los restos de S.E. Mons. Marcel Lefebvre

 Hoy 24 de septiembre de 2020, el Seminario Internacional San Pío X celebró las bodas de oro de su apertura en Écône. Después de la Misa de Acción de Gracias por estos 50 años, el cuerpo de SE Mons. Marcel Lefebvre fue trasladado de la bóveda del seminario a la cripta de la Iglesia del Inmaculado Corazón de María. 


Los aspectos más destacados de las ceremonias:
00:00 50 años del seminario
9:22 Procesión de entrada
16:36 Oraciones al pie del altar
23:31 Gloria 
28:01 Epístola cantada por el subdiácono
33:30 Aleluya
36:46 Evangelio cantado por el diácono
39:33 Sermón de S.E. Bernard Fellay
1:08:59 Ofertorio
1:13:23 Incienso
1:17:27 Prefacio
1:21:28 Consagración
1:26:19 Padre Nuestro
1:28:37 Beso de paz
1:30:05 Comunión del Pontífice
1:32:24 Comunión de los fieles
1:44:13 Abluciones
1:46:55 Poscomunión
1:48:32 Bendición
1:49:22 Te Deum en acción de gracias
1:55:10 Regreso del Clero y Ministros a la sacristía
2:04:04 Anuncios e instrucciones
2:16:34 Salida de la procesión a la bóveda
2:25:11 Oraciones 
2:29:12 Procesión llevando el ataúd a la cripta de la iglesia
2:36:21 Llegada a la cripta
2:41:14 Corte de señal: interrupción accidental 
2:41:59 Bendición de la tumba
2:49:50 Entierro
2:51:13 Procesión de salida

Francisco: "Dios no puede ser Dios sin el hombre"

Francisco: "Dios no puede ser Dios sin el hombre"

Por Miles Christi


Palabras de Francisco: "Dios no puede estar sin nosotros: Él no será nunca un Dios “sin el hombre”; ¡es Él quien no puede estar sin nosotros, y esto es un misterio grande! Dios no puede ser Dios sin el hombre: ¡este es un gran misterio! (...) Pensemos también en el Padre, en nuestro Padre, que no puede estar sin nosotros, y que en este momento nos está mirando. Y todos juntos, con confianza y esperanza, recemos: “Padre nuestro, que estás en los Cielos..."

Fuente del video: youtube.com/watch?v=hfzI3CAcEFE - Desde 48:39 hasta 52:30

Fuente del texto: vatican.va/…20170607_udienza-generale.html

Fuentes oficiales del video:
youtube.com/watch?v=6jY3UGDPiVo - 6:45 a 7:15 youtube.com/watch?v=dCEudbnMSyo - 0:23 a 0:40

 Con estas palabras, Francisco expresa acabadamente la tesis central de la gnosis panteísta y evolucionista, la de un Hegel o un Teilhard de Chardin, por ejemplo, y de todos los teólogos modernistas, a pesar de que la mayoría toma precauciones oratorias para disfrazar su pensamiento con un lenguaje cristiano y así poder engañar mejor a los fieles desprevenidos.

Esta tesis del gnosticismo consiste en lo siguiente: Dios, es decir, el espíritu universal y absoluto, va tomando conciencia de sí mismo de manera progresiva en el transcurso del proceso evolutivo, hasta alcanzar la plenitud a través de la conciencia del ser humano. La gnosis es la expresión conceptual del “seréis como dioses” con el que la Serpiente tentó a Eva en el jardín del Edén y es, básicamente, en lo que consistirá la religión mundial del Anticristo.

La libertad religiosa, el ecumenismo y el “diálogo interreligioso”, adoptados por Roma desde el CVII, es de fundamento gnóstico: Dios habita en lo profundo del psiquismo de cada hombre, y eso es lo esencial: las diferencias dogmáticas son secundarias y no deben ser un obstáculo para el establecimiento de la unidad religiosa del género humano.

La “presencia” de la divinidad en nosotros es lo que nos une, y este vínculo es mucho más importante que las divergencias teológicas que nos separan, que no son más que maneras subjetivas -relativas a cada cultura, provisorias y mutables-, de expresar la experiencia primordial de la unión con Dios que cada ser humano vive en la intimidad de su conciencia, en lo que los modernistas llaman la “inmanencia vital”. Dios es así concebido como “inmanente” al hombre, no es más un ser “trascendente”, exterior al ser humano y a su conciencia, lo que implica una visión panteísta de la realidad.

Pues bien, ésta es precisamente la religión profesada por Francisco. El panteísmo excluye, por definición, la alteridad Creador-creatura, el pecado, la condenación eterna, la Redención, etc. Y, huelga decirlo, es totalmente incompatible con la religión bíblica y destruye a la base los cimientos sobre los que se apoya el cristianismo. A quien tenga ojos para ver, le aconsejo vivamente que se decida a abrirlos...

martes, 22 de septiembre de 2020

"Un Papa sería cismático ... "si cambiara todos los ritos litúrgicos de la Iglesia que han sido sostenidos por la tradición apostólica" (Francisco Suárez / Klaus Gamber)

Sólo habían pasado cuatro años desde la publicación del nuevo Misal cuando el Papa Pablo VI sorprendió al mundo católico con un nuevo Ordo Missæ , fechado el 6 de abril de 1969. La revisión realizada en 1965 no tocó el rito litúrgico tradicional. De acuerdo con el mandato del artículo 50 de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, se había preocupado principalmente de eliminar algunas adiciones posteriores al Orden de la Misa. Sin embargo, la publicación de el Ordo Missæ de 1969 se creó un nuevo rito litúrgico. En otras palabras, el rito litúrgico tradicional no había sido simplemente revisado como había previsto el Concilio. Más bien, había sido abolido por completo y, un par de años después, el rito litúrgico tradicional estaba, de hecho, prohibido. Todo esto lleva a la pregunta: ¿Una reforma tan radical sigue la tradición de la Iglesia?

 

... Se podría argumentar que la autoridad del Papa para introducir un nuevo rito litúrgico, es decir, hacerlo sin una decisión del concilio, puede derivarse del "pleno y supremo poder" ( plena et suprema potestas ) que tiene en la Iglesia, como lo citó el Concilio Vaticano I, es decir, poder sobre asuntos quæ ad disciplinam et regimen ecclesiæ per totum orbem diffusæ pertinente ("que pertenecen a la disciplina y gobierno de la Iglesia esparcida por todo el mundo") ( Denzinger , 1831). Sin embargo, el término disciplina de ninguna manera se aplica al rito litúrgico de la Misa, particularmente a la luz del hecho de que los Papas han observado repetidamente que el rito se basa en la tradición apostólica. Por esta sola razón, el rito no puede caer en la categoría de "disciplina y gobierno de la Iglesia".

 

A esto podemos agregar que no existe un solo documento, incluido el Codex Iuris Canonici , en el que se exprese específicamente que el Papa, en su función de pastor supremo de la Iglesia, tiene la autoridad para abolir el rito litúrgico tradicional. De hecho, en ninguna parte se menciona que el Papa tiene la autoridad para cambiar incluso una sola tradición litúrgica local. El hecho de que no se mencione tal autoridad fortalece considerablemente nuestro caso. Hay límites claramente definidos para la plena et suprema potestas (plenos y más altos poderes) del Papa. Por ejemplo, no hay duda de que, incluso en cuestiones de dogma, todavía tiene que seguir la tradición de la Iglesia universal, es decir, como dice Vicente de Lerins, lo que se ha creído (quod semper, quod ubique, quod ab omnibus ).

 

De hecho, hay varios autores que afirman de manera bastante explícita que está claramente fuera del alcance de la autoridad del Papa abolir el rito tradicional. Así, el eminente teólogo Suárez (que murió en 1617), citando incluso a autores anteriores como Cayetano (que murió en 1534), asumió la posición de que un Papa sería cismático "si él, como es su deber, no estuviera en pleno comunión con el cuerpo de la Iglesia como, por ejemplo, si fuera a excomulgar a toda la Iglesia, o si fuera a cambiar todos los ritos litúrgicos de la Iglesia que han sido sostenidos por la tradición apostólica ". [Et hoc secundo modo posset Papa esse schismaticus, si nollet tenere cum toto Ecclesiæ corpore unionem et coniunctionem quam debet, ut si tenat et totem Ecclesiam excommunicare, aut si vellel omnes Ecclesiasticas cæremonias apostolica tradicione firmatas evertere. ]

 

Mientras examinamos el tema de la autoridad papal ilimitada y cómo se relaciona con la autoridad para cambiar el rito litúrgico establecido, si la declaración hecha por Suárez todavía no es del todo convincente, este argumento puede ser: el hecho ya establecido de que, hasta el Papa Pablo VI, no ha habido un solo Papa que haya introducido el tipo de cambios fundamentales en las formas litúrgicas que ahora presenciamos.
Klaus Gamber
La reforma de la liturgia romana 
Die Reform der römischen Liturgie: Vorgeschichte und Problematik )

Visto en Rorate Caeli